© Antonio Castro 2004
CEIP Gran Capitá
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Historia de una campana, un símbolo para nuestra Ecoescuela

Allá por el año 1969 llegó a esta ilustre población un joven sacerdote aún con aroma a seminario. Sus ilusiones eran grandes y su mente llena de sueños por realizar. El nombre, D. Antonio García.
Un día fue invitado a la casa del farmacéutico para tomar café. Al entrar en ella le llamó poderosamente la atención el llamador de la entrada, era una campana raída y antigua. ¿Qué haría este relicario en la entrada de aquella señorial casa? Pronto su dueño le dio la respuesta contándole la historia de esta campana.
La protagonista de nuestra historia provenía de una antigua ermita, localizada en la comarca ilurquense y que fue destruida, posiblemente, durante la Guerra Civil. El sacristán de esta pequeña casa de Dios sólo pudo salvar la vieja Campana, la cual regaló al farmacéutico del pueblo, quedando desde entonces como peculiar adorno en el porche de su casa y sin ninguna utilidad.
A los pocos meses, en un intento de acercar la gente a Dios, las autoridades eclesiásticas y los maestros de aquel tiempo consensuaron utilizar el actual comedor del Colegio como ermita, donde se celebraría una Misa todos los domingos. Este acto, al principio, sólo era destinado a los niños que por aquel entonces estaban organizados en grupos de scouts. En poco tiempo aparecieron por la actual zona de "las Avenas" algunas gentes venidas de los cortijos, que se fueron incorporando a estas misas escolares. La aceptación fue tal, que en la "época de la aceituna", los propios campesinos del lugar, vestidos con sus atuendos de campo, se acercaban a escuchar la Misa antes de iniciar su laboriosa jornada.
Aún con el desacuerdo del párroco, se siguió celebrando la Misa. El joven cura vio la necesidad de tener una campana para avisar de los actos a sus fieles, ¿y qué mejor artilugio que aquél que poco tiempo atrás había conocido por casualidad? Dicho y hecho, el regalo fue inmediato, la restauró y colocó en la esquina del porche del Colegio, siendo un reclamo auditivo digno de aquella ermita de conveniencia.
Este magnífico utensilio no sólo tuvo un fin religioso, también fue cultural y social, ya que tanto el sacerdote como algunos maestros organizaron durante varios años, en estas dependencias, actividades de tiempo libre y conocimiento de la naturaleza, a través de la organización scout.

"La historia se hace a través de pequeños momentos. Nuestro Colegio y nuestra Campana han visto pasar muchos de esos pequeños momentos".